A propósito del 5 de mayo...

“A 156 años de la gesta heroica del 5 de mayo, hoy la defensa de la soberanía nacional no se realiza con las armas, sino con la fuerza del diálogo, la razón y el derecho”; esas fueron las palabras del presidente Peña Nieto en su última ceremonia de toma de Protesta de los soldados del Servicio Militar Nacional (SMN) en Campo Marte, Ciudad de México. Como un soldado del SMN tuve la oportunidad de estar en ésa ceremonia como parte del batallón que integró la primer fila frente al podio.

Puedo decir que después de escuchar esas palabras y permanecer en el sol en la primera posición del saludo por mucho tiempo tuve tiempo de reflexionar sobre muchas cosas que atañen a los jóvenes y la patria. En la toma de protesta juramos que defenderíamos la bandera incluso con nuestra vida, lo cual para muchos no tuvo ninguna relevancia, pero a mi me hizo algo de ruido.

En ese breve tiempo sentí una contradiccion dentro de mí muy peculiar: como alguien que estudia una carrera de las ciencias sociales dentro de una universidad pública constantemente sé y estoy en contra de las diversas injusticias cometidas en este sexenio por parte de diversas instituciones, incluida la militar, sobre la población; pero a la vez, a la hora de tomar protesta despertó en mí un sentimiento de emoción pocas veces experimentado en mi vida.

Muchas personas me cuestionan sobre mi emoción al estar en ese evento; "¿Quién se emociona por estar enfrente de Peña?", me dirían algunos compañeros a los que les comenté la situación. Sin embargo, después de meditar lo sucedido llegué a la conclusión que sin importar que uno pueda ser crítico respecto a las acciones políticas de algún mandatario, en especial si eres jovén, dentro de tí reside un amor a la patria que puede que lo expreses o no lo hagas, pero que está intrínseco por haber nacido aquí.

Toda esa cuestión me llevó a pensar que realmente amo mi país y que me duele la situación generalizada por la que está pasando. Siendo crítico, durante la ceremonia pude ver mucha apatía por parte de varios compañeros, y es que no es de extrañar que una generación como la mía, en la que la confianza a las instituciones se haya perdido completamente, eso llegue a pasar.

Esa situación fue algo que me llegó a molestar, pues esos compañeros realmente no se dan cuenta de lo afortunados que somos en muchos aspectos de nuestras vidas, como el hecho de residir en la ciudad, que muchos estemos estudiando, y principalmente que tenemos muchas oportunidades que jóvenes de otros estados o incluso de otras partes de la ciudad no tienen.

En lo personal yo no me sentí feliz de haber estado ahí por la presencia del presidente en turno, sino porque más allá de todas las cuestiones políticas, siempre es un placer el estar frente a la bandera en un lugar tan emblemático como lo es el Campo Marte. Constantemente entro en disyuntiva personal sobre esos sentimientos encontrados en una institución con tan poca legitimidad en la sociedad mexicana como lo es el ejército mexicano; pero en mi experiencia he encontrado gente tan comprometida con lo que hacen y que creen tanto en el provenir de la patria que realmente no me arrepiento de estar haciendo el SMN.

Esas palabras citadas al inicio de la entrada del presidente Peña Nieto me hicieron pensar demasiado, pues realmente son muy certeras al describir la política exterior de México actualmente. Para la mayoría de mis compañeros fueron palabras vacías; pero para mí significaron algo muy especial, pues me hicieron querer seguir estudiando Relaciones Internacionales y desde mi campo de estudio ayudar al país en diversas cuestiones a partir de la diplomacia.

Se que es muy dificil resolver las problemáticas de un país, pues muchas veces éstas están marcadas por cuestiones estructurales; sin embargo, siempre he sido alguien muy optimista y hasta cierto punto idealista que prefiere sacar lo mejor de cada experiencia y que cree que realmente se puede hacer un cambio desde adentro. Puede que ese pensamiento me termine perjudicando en un futuro, pero prefiero empezar a ser un agente de cambio al menos en mi entorno local a quedarme simplemente como observador; al final de cuentas ese juramento ante la bandera no debería ser algo en vano.

Imágen de SEDENA.

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